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Enfermedad renal crónica ocurre previo al diagnóstico de diabetes

Por el equipo editorial de Labmedica en español
Actualizado el 12 Apr 2018
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Imagen: Una histopatología de un riñón diabético que muestra el engrosamiento de la membrana basal y la matriz mesangial con esclerosis glomerular nodular y esclerosis intercapilar (Fotografía cortesía de la Universidad de Antioquia).
Imagen: Una histopatología de un riñón diabético que muestra el engrosamiento de la membrana basal y la matriz mesangial con esclerosis glomerular nodular y esclerosis intercapilar (Fotografía cortesía de la Universidad de Antioquia).
Los médicos saben desde hace tiempo que los pacientes con diabetes corren el riesgo de contraer una enfermedad renal y, si bien la enfermedad renal crónica (ERC) se evalúa regularmente entre los pacientes con diabetes, la función renal puede verse afectada significativamente antes de que se diagnostique la diabetes.

Aproximadamente el 10% de la población general en los EUA, más de 20 millones de personas, tiene enfermedad renal crónica (ERC), y esta afección es especialmente prevalente entre los pacientes con diabetes mellitus (DM). Específicamente, se estima que un tercio de los adultos con DM tienen ERC y que la DM es la causa principal de ERC y enfermedad renal en etapa terminal.

Los científicos que trabajan con el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Tennessee (Memphis, TN, EUA) evaluaron el riesgo de daño renal por la diabetes no diagnosticada, y analizaron datos de 36.794 veteranos que fueron diagnosticados con diabetes entre 2003 y 2013. Ellos encontraron que el 31,6% de estos veteranos tenía evidencia de la ERC antes del diagnóstico de la diabetes, con base en el cálculo de la tasa de filtración glomerular (eGFR) y las relaciones de albuminuria-creatinuria, dos medidas comunes de la función renal. Los veteranos con una edad más alta, elevaciones en la hemoglobina A1C, la presión arterial y el índice de masa corporal (IMC), también tenían un mayor riesgo de ERC. Todos estos factores son en sí mismos factores de riesgo para la diabetes. En las personas con enfermedad cerebrovascular, insuficiencia cardíaca congestiva o enfermedad de las arterias periféricas, las condiciones que se observan con frecuencia junto con la diabetes también tienen mayor riesgo de enfermedad renal.

El estudio también reveló disparidades en las tasas de ERC en función de la raza. Los estadounidenses de origen asiático y los afroamericanos tenían tasas más altas de enfermedad renal crónica que los blancos. Sin embargo, la proporción de pacientes que eran minorías disminuyó a medida que aumentaba la gravedad de la enfermedad. Los resultados sugieren que el daño renal a menudo ocurre antes de que se diagnostique la diabetes. Los autores proponen dos posibles razones para este daño renal temprano: la diabetes tipo 2 puede no diagnosticarse durante mucho tiempo, lo que significa que los riñones están dañados sin que el paciente o los médicos estén al tanto, o el daño renal podría provenir de otras condiciones comunes en la población en riesgo de diabetes Los resultados resaltan la oportunidad de ampliar el cribado entre pacientes con mayor riesgo de ERC. Una mayor detección de las poblaciones en riesgo podría conducir a una identificación más temprana de la diabetes, lo que a su vez podría prevenir el daño de los órganos.

Csaba P. Kovesdy, MD, FASN, profesor de nefrología médica y autor principal del estudio, dijo: “La enfermedad renal crónica es silenciosa, por lo que los pacientes pueden desarrollar etapas avanzadas de la enfermedad renal crónica, incluso antes de darse cuenta de que sucede algo. La única forma de detectarla en la mayoría de las personas afectadas es a través de la medición de laboratorio, es decir, creatinina sérica y albúmina en la orina. La creatinina sérica se mide con mucha frecuencia entre los veteranos, pero un valor anormal solo diagnosticaría la etapa 3 y posteriores de la enfermedad renal crónica. La detección de albúmina en la orina sería una forma de identificar etapas tempranas, pero el uso de esta prueba de detección está restringida principalmente a los diabéticos”. El estudio fue publicado el 9 de febrero de 2018 en la revista Public Library of Science ONE.

Enlace relacionado:
Universidad de Tennessee


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