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Tromboelastografía identifica coágulos sanguíneos no detectados en los pacientes con COVID-19

Por el equipo editorial de LabMedica en español
Actualizado el 15 Jun 2020
Imagen: Los médicos recomiendan que a todos los pacientes con COVID-19 ingresados en la UCI les practiquen una tromboelastografía (TEG) para evaluar el riesgo de formación de coágulos sanguíneos. El sistema TEG 6s proporciona una identificación rápida, exhaustiva y exacta de la condición de hemostasia de un individuo en un laboratorio o en un entorno de punto de atención (Fotografía cortesía de la Corporación Haemonetics).
Imagen: Los médicos recomiendan que a todos los pacientes con COVID-19 ingresados en la UCI les practiquen una tromboelastografía (TEG) para evaluar el riesgo de formación de coágulos sanguíneos. El sistema TEG 6s proporciona una identificación rápida, exhaustiva y exacta de la condición de hemostasia de un individuo en un laboratorio o en un entorno de punto de atención (Fotografía cortesía de la Corporación Haemonetics).
La pandemia de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) ha causado más de 400.000 muertes en todo el mundo. La coagulopatía intravascular diseminada y otras coagulopatías asociadas a COVID-19 ocurren entre pacientes con infecciones graves por SARS-CoV-2.

La tromboelastografía (TEG) es un método para evaluar la eficiencia de la coagulación sanguínea. Es una prueba que se usa principalmente en cirugía y anestesiología, aunque se usa cada vez más en las reanimaciones en los departamentos de urgencias, unidades de cuidados intensivos y salas de partos.

Los médicos de cuidados intensivos del Centro Médico Baylor San Lucas (Houston, TX, EUA) y sus asociados, observaron a 21 pacientes con infección por COVID-19 del 15 de marzo al 9 de abril de 2020, confirmados mediante la reacción en cadena de la polimerasa con transcripción realizada a un hisopado nasofaríngeo. Todos los pacientes fueron sometidos a TEG y TEG con corrección de heparinasa al ingreso en la UCI. La hipercoagulabilidad se definió como una actividad elevada de fibrinógeno mayor que un ángulo de 73° o una amplitud máxima (MA) de más de 65 mm en la TEG con corrección de heparinasa.

Los médicos descubrieron que el perfil de coagulación estándar o la detección de los pacientes era bastante normal. Luego fueron trasladados al siguiente nivel de pruebas de coagulación más específicas, que incluyeron el análisis de los niveles de dímero D y fibrinógeno de un paciente. El fibrinógeno es la proteína que forma los coágulos y los niveles de dímero D se usan para indicar la velocidad a la que se descomponen los coágulos de un paciente, lo que generalmente sugiere que el cuerpo está “agotando” todos los factores de coagulación. Para los pacientes con COVID-19 en la UCI, el equipo descubrió que los niveles de fibrinógeno eran más de tres veces el rango normal, lo que indica que el cuerpo produce esta proteína. Al observar estos dos resultados juntos, no había una indicación clara de que estos pacientes tuvieran un mayor riesgo de formar coágulos sanguíneos.

Cuando los investigadores utilizaron la prueba de tromboelastografía, descubrieron que los pacientes que coagulaban sus líneas intravenosas centrales y arteriales y los catéteres de diálisis tenían una función de coagulación anormalmente alta en comparación con los pacientes que no tenían problemas de coagulación y que la función de descomposición del coágulo era significativamente mayor en los pacientes que estaban coagulando menos que otros. Entre los 21 pacientes estudiados, 13 de ellos o el 62%, desarrollaron 46 coágulos de sangre que solo se pudieron detectar mediante la prueba de TEG. Para los pacientes que tienen un mayor riesgo de coágulos sanguíneos según lo indicado por la prueba TEG, el equipo recomendó administrar anticoagulantes adicionales.

El Dr. Todd K. Rosengart, cirujano cardiotorácico y autor principal del estudio, dijo: “La prueba de TEG debe ser realizada a todos los pacientes con COVID-19 de la UCI de inmediato, para encontrar a aquellos que tienen un mayor riesgo de formar trombos. En el momento en que los médicos descubren que su línea central y su catéter se empiezan a llenar de coágulos, ya pasó el momento de actuar”. El estudio fue publicado el 5 de junio de 2020 en la revista JAMA Network Open.

Enlace relacionado:
Centro Médico Baylor San Lucas

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